Los sesgos inconscientes pueden influir en la forma en que se evalúa el desempeño de los empleados y en las oportunidades de ascenso y desarrollo profesional. Si los empleadores tienen prejuicios inconscientes, pueden no reconocer o valorar adecuadamente el trabajo de las personas que no se ajustan a sus estereotipos, lo que puede limitar sus oportunidades de crecimiento y progreso en la empresa.
En resumen, los sesgos inconscientes pueden generar barreras para el acceso laboral y limitar las oportunidades de crecimiento y progreso de las personas en el lugar de trabajo, lo que puede tener un impacto negativo en la diversidad, la equidad y la inclusión. Por lo tanto, es importante que los empleadores tomen medidas para identificar y abordar estos sesgos a fin de garantizar un proceso de contratación justo e inclusivo.